Aceptando el hecho de ser un medio postre
Tener pareja nunca ha sido uno de mis objetivos. De hecho, siempre supuse que me iba a costar encontrar a alguien que tuviese mi visión del mundo y del amor.
Siempre he ansiado mi libertad, decidir mi futuro y no pararme a mirar atrás por nadie. Antes pensaba que tener pareja era al fin y al cabo eso, porque es lo que las series y los libros nos enseñaban. Parejas que idolatramos en la pantalla o como historia, pero que realmente no tienen una buena comunicación y uno de los dos acaba perdiendo su interior por el camino buscando la compañía del otro.
No... Definitivamente esas cosas no eran para mí.
Pero, ¿si os encontrárais a una persona que nada mas conoceros os hiciera preguntas para saber vuestra opinión desde la inteligencia emocional, pasando por música, cine, literatura, etc.; no os llamaría la atención? Eso fue lo que me pasó a mí.
Aunque he de decir que nuestra historia comenzó como lo hizo High School Musical, en un karaoke. ¿Casualidad? No lo creo.
"Start of something new"
Lo que para nada me esperaba aquella noche era encontrarme a una persona lo suficientemente loca como para romper mis esquemas por el simple hecho de conocer distintos puntos de vista. Claro que lo que él no se esperaba tampoco es que yo le devolviera las preguntas. Y aquí está lo que Macaco y yo llamamos "coincidir aquel día".
A pesar de haber leído libros y haberme visto todas las películas habidas y por haber que tratasen de amor, yo no tenía ni idea de lo que era realmente amar. Quiero decir, sí que tenía en mi cabeza una imagen idealizada de lo que quería, y, de hecho, es por eso por lo que nunca nadie acababa de ser lo suficientemente compatible conmigo.
Tengo que reconocer que para mí la historia empezó cuando él quiso leer un libro que le recomendé (Siddharta) y me leyó en voz alta. ¡En voz alta! Todos tenemos fantasías sexuales a realizar y para mí el hecho de leer con tu pareja en la cama era algo que pensé que nunca iba a encontrar. Y, entre lecturas, preguntas y respuestas; nosotros, al igual que Siddharta, también fuimos aprendiendo ese arte de amar.
En nuestro caso, creo que el compartir esa pasión por aprender cosas nuevas el uno del otro fue lo que más nos unió.
Es difícil encontrar una persona con la que puedas viajar, ir al cine, cenar, hablar de libros, de filosofía, reír o llorar en cuestión de segundos. Por eso fue fácil seguir viéndonos y aprendiendonos cada día, semana tras semana. Y hablo tanto física como mentalmente. Descubrir juntos lo que conlleva conocer nuestros cuerpos e investigarnos mutuamente sin miedos ni complejos; mejorar juntos en la forma de tocarnos tanto dentro como fuera del alma; o el simple hecho de estallar a carcajadas cada segundo en situaciones en las que la gente "mundana" estaría centrada en "otros asuntos" . Todo eso y más hace para mí haber encontrado una persona a medida de mi locura. Porque es un adjetivo que prácticamente él me dice cada día : Estás loca. Pero siento decir que, si él sigue todas mis locuras, eso lo convierte en otro loco; y, por ende, somos dos locos juntos por el mundo. Y yo no quiero estar con una persona que piense que soy normal, porque no lo soy. Cualquiera tendría suerte de estar conmigo al igual que cualquiera tendría suerte de estar con él. Ambos somos unos egocéntricos que se quieren por encima de cualquier cosa. Y es por eso por lo que nos podemos permitir el lujo de querer a alguien más. Porque nunca va a ser una cuestión de necesidad, sino de elección. Por eso todos merecemos a alguien que nos mire cada día sorprendido y nos diga con los ojos achinados de reír "estás loc@".
Si tuviera que decir una de las cosas que me hace recordar la suerte que tuvimos de encontrarnos, diría que es apoyarnos en todo; aunque eso sea apoyar experiencias inviduales que nos separen del otro por un tiempo o confiar en que haremos nuestros sueños realidad y ayudarnos para ello. El simple hecho de saber que esa libertad de la que hablaba al principio de esta entrada siempre va a seguir conmigo e incluso va a estar reforzada por él es algo que considero primordial para que, en nuestro caso, nuestra relación sea sana. Y si a eso le añadimos que tiene el don de encenderme con una sola palabra, formamos el cóctel perfecto.
Otra cosa que considero importante es el respeto de nuestros espacios. Eso no quiere decir que no queramos pasar tiempo juntos, que su cepillo de dientes no esté al lado del mío, o que no haya pensado alguna que otra vez lo bonito que sería vivir realmente juntos. Significa que, según nuestra personalidad, coincidimos en que para nosotros es importante tener en una relación tiempo individual; respetar si a uno no le apetece hablar o quedar; si ya ha hecho planes... ; y aceptar que tu pareja (sorpresa) al igual que tú, tenéis una vida fuera de vuestra relación íntima con amigos, familiares, trabajo o estudios; y todo eso conlleva tiempo y dedicación.
Ese tiempo separados es fundamental en nuestro caso para no quemarnos y absorbernos. Pero claro, no para todo el mundo esta distancia es igual de necesaria e importante. Lo único que hay que hacer es conocer lo que para las dos partes significa tener una relación y que las cosas importantes estén aclaradas desde el principio.
Este mismo chico me dijo una vez que él no era un medio postre; osea que si vamos a un restaurante, cada uno pide el suyo o se piden dos postres a compartir, pero nada de decir que yo no quiero y luego comerme el suyo. Como se puede ver, las cosas importantes las hemos dejado aclaradas desde el principio.
Lo bueno es que aún nos quedan muchas cosas por aprender tanto juntos como el uno del otro y quién sabe las locuras que seremos capaces de hacer por las risas y el recuerdo. Y, aunque a veces la distancia, sean 5 días o 2 meses, se hace demasiado dura, siempre merecerá la pena mientras creamos que la persona vale la espera. Al fin y al cabo estas palabras y decidir estar con él no deja de ser una propagación de mi libertad. Pero obviamente nunca podremos saber qué nos deparará el futuro y esto no es más que un comienzo; uno de los mejores comienzos.
Si en algún momento esa mirada hacia el otro cambiase ya sería otra historia. Pero, de momento, ¿vosotros qué estaríais dispuestos a hacer por amor? ¿Convertiros en un medio postre? ¿Salir desnudos a un balcón? ¿Quizás gritar en frente del mar que lo amáis?
El miniconsejo amoroso que os doy es hacer siempre el humor a base de amor.


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